Nǐ hǎo!

Desde que llegué a Zapiens mi vida es el remake del remake de karate kid, yo la que no aceptaba remakes y solo originales.

Y si la primera iba de karate y la segunda de kung fu, la tercera va de lo mismo pero sin artes marciales, aunque al igual que en las anteriores os aseguro que se da cera y se pule también.
¡Y sí! si en todas las pelis hay un maestro, en la mía también, como no, paciente y observador, no le van las prisas, él alcanzó la madurez y la calma, y me hace ver que la base es recoger la chaqueta y ponérmela y volvérmela a quitar para colgarla y continuar así durante horas, porque a veces algunas cosas aparentemente absurdas, ayudan a crear una disciplina y con el paso del tiempo y tras frustraciones varias con trabajitos del momento, una echa la vista a atrás y se da cuenta de todo lo que ha hecho y que no imaginó jamás.

No se aprende a luchar en dos días, hay cosas que ayudan, como la confianza del maestro para alcanzar el agua sagrada, pero las cosas llevan su tiempo. Pausar, pensar, priorizar… Siempre nos dijeron que una serpiente puede hipnotizar, y no nos cuestionamos si la serpiente podía ser hipnotizada, tenemos que olvidar lo que aprendimos y dejar de dar cosas por hecho porque nos las enseñaron así y ver con nuestros ojos, incluso ver más allá.
De nada sirve golpear más fuerte cuando puedes esquivar mejor y entonces cuando obtenga ese conocimiento, el respeto llegará.

3,2,1… REPROGRAMANDO

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